"Diga" - Emilia Miriam Jiménez Garate - Primer premio del concurso Mujeres Sin Reglas

LO MEJOR DE CADA DÍA, DÁTELO HOY
-¿Diga?... Sí, soy yo. ¿El centro de Salud?.... ¿Inmediatamente? No, ahora no puedo ir. ¡Es que no tengo puerta…!
Me doy cuenta del absurdo risible: estoy sumida en una situación que podría ser onírica, si no tuviera, casi a mi lado, a los dos obreros que manipulan y golpean para montar la nueva puerta acorazada de la casa, ficción tangible de la seguridad. Mientras, el peligro se ha colado por la línea telefónica y me golpea, brutal, al oír la palabra rotunda: “inmediatamente”.

Inmediatamente significa cáncer, y cáncer es un vórtice de miedos e incertidumbres fantasmales que me sorbe con fuerza, mientras lucho por asirme a la realidad segura y cotidiana de la puerta que no está, que, por no estar, tiene más poder para impedirme salir a enfrentar el pánico que si estuviera puesta y atrancada.

Seré abuela - Por Lola

Mi hijo mayor va a ser papá, lo que significa que voy a ser abuela.

Cuando me enteré de la llegada de la bebé (ya sabemos que será una nena!) me puse muy contenta por ellos, y si bien empezaron las bromas con respecto a mi condición de parentesco con respecto a la nueva integrante de la familia, realmente no me molestó ni me molesta. Por el contrario, tengo un extraño sentimiento de satisfacción, que todavía no logro entender muy bien.

Ayer escuché un comentario de mi consuegra que me hizo pensar en qué tipo de abuela seré. Ella es una mujer de 40 años, ha tenido a su hija cuando era muy joven, su madre la tuvo a ella a la misma edad, y mi nuera, con veintiún años, está siguiendo su tradición familiar.

Mi consuegra dijo en tono de broma, que no va a permitir que su nieta la llame abuela, quiere que la llame por su nombre; pero ya está cosiendo el ajuar e imaginando cuando se quede con ella y le hornee galletas.

Bailo por mí - Por Lola

Hacía algún tiempo ya que venía pensando en darle un poco de movimiento a mi cuerpo, bajar algo de peso, endurecer un poco lo que el tiempo y el sedentarismo no ayudó a mantener, pero odio hacer gimnasia.

Y en la misma proporción que odio hacer gimnasia, adoro bailar, así que me anoté para tomar clases de danza del vientre.

La danza del vientre tiene grandes beneficios. Como se trabaja cada parte del cuerpo: cabeza, caja torácica, pecho, hombros, cabeza, etc, permite fluidez y coordinación. Nada mejor para dejar de lado un día estresante y desbloquear esos molestos nudos que se hacen en los músculos de la espalda y el cuello.

Mejoras la postura corporal, la circulación sanguínea, y aceitas las “bisagras” de tus huesos. Con esta danza se quema entre 250 y 300 calorías por hora, así que si modero un poco mis mandíbulas, lograré bajar un poco de peso también. Lo bueno es que esta pancita va a mejorar su aspecto, y por sobre todas las cosas disfruto de ese rato que me regalo dos veces a la semana.

La edad es lo de menos - por Lola

Cuando yo era chica, pensaba que me gustaban los hombres mayores que yo. Hace un tiempo me di cuenta que no es cierto.

Cuando tenía dieciséis, me atraían los hombres de treinta años. Cuando tuve treinta, me seguían gustando los de treinta. Hoy tengo casi cincuenta y me siguen gustando, y creo que voy a llegar a los setenta y seguiré prefiriendo uno de 30.

Sí, físicamente los de 30, a mi modo de ver, son los más atractivos. Pero más allá de eso, conozco muchos de esa edad, gastados mentalmente como viejos, o tan inmaduros como un adolescente. La edad es lo de menos.

Hace casi un año mantengo una relación con un hombre al que le llevo quince años. Al principio, todas mis amistades y familiares dijeron que estaba loca, algunos hasta se animaron a llamarme tonta, porque decían, “solo está por interés”, “esa relación no va a llegar a nada”, “qué va a pasar cuando seas mayor?”, etc. etc. etc.

¿De qué hablamos las mujeres entre nosotras?

¿Hablamos los hombres y las mujeres de temas diferentes?
Tendemos a pensar que las mujeres, cuando estamos reunidas con otras mujeres, hablamos de temas que los hombres no tocan cuando se reúnen entre ellos. Sin embargo, a grandes rasgos, no somos tan diferentes

¿En qué coincidimos?
Tanto las unas como los otros hablamos de nuestras aficiones (cine, teatro, deporte, viajes, restaurantes, música…) del trabajo o proyectos laborales, de sexo, del otro sexo (nosotras de hombres, ellos de mujeres) o explicamos anécdotas. Y expresamos nuestras inquietudes, que a veces son comunes.
A partir de una determinada edad, y si son amig@s de infancia, adolescencia o juventud, recordamos viejos tiempos o experiencias vividas.

¿En qué nos diferenciamos?
Las mujeres también incluimos conversaciones sobre nuestras parejas y los hijos, en caso de que los tengamos. También nos gusta hablar de los demás (lo que comúnmente se llama “cotillear” alegra las veladas femeninas). Podemos hablar de amores y desamores sin ningún tipo de vergüenza y de la guerra a la vejez, nuestra gran enemiga.

"Cariño, me voy de viaje con mis amigas"

"Ya de bien jovencitas habíamos celebrado los cumpleaños entre amigas, salíamos a cenar, luego íbamos de marcha a la discoteca de moda del momento, unos bailes, unas risas y para casa (algo así como Sexo en Nueva York pero sin tanta pijería, ni sexo…..que yo sepa). Cuando la mayor del grupo estaba a punto de cumplir los 40 a alguien se le ocurrió celebrarlos de una forma especial. Y decidimos hacer una escapada sólo de mujeres. El destino, Marbella. Nuestro objetivo, divertirnos, salir por las noches, ir a la playa, buena gastronomía… pero sobre todo reírnos. Y así fue. Pasamos tres días de coña. La experiencia fue tan positiva que desde entonces cada año nos hacemos una escapada de amigas, Córdoba, Santiago de Compostela…y lo que queda por venir".

Bucear o cómo sentirse la invitada del mar - Mª Angels Mascaró

Será mi condición de ser la mayor de las chicas (mi hermano es el primero) que me hizo ser una rebelde con causa y me ha ido marcando el camino.Y como sabemos, los rebeldes hacen de su vida un poco más compleja de lo habitual, no siguiendo los caminos sencillos, simplemente, porque su mente no lo procesa así.

Lo confieso, soy una mujer sin reglas. Hoy explicaré uno de los botones muestra:

A mis 44 años me encanta bucear. Empecé hace unos 8 años, o sea, fue una afición tardía, sin precedentes en la família ni amigos, por lo que me 'bauticé' sola y buscándome la vida con gente desconocida. Bucear se ha convertido en mi hobbie favorito, me encantaría dedicarme a tiempo completo, y lo intentaré. Bajo el agua encuentro la paz, la armonía, la belleza, la diversión y la tristeza.

No como las madres de hoy en día

Quiero a mis hijos con locura pero no por ello van a cambiarme la vida.

Cuando me quedé embarazada de mi primera hija, todo el mundo me decía “ya verás como te cambiará la vida!! se te ha terminado el dormir, el salir con tu marido, tus caprichos.” Yo no decía nada, pero pensaba “a mi esto no me pasará” y así ha sido.

La mesa vasca

¡ No han entendido nada! . Creéis que es normal que cada vez que nos sentamos a la mesa con los amigos siempre me hacen sentar la primera, justo en el centro de la mesa, si yo no me siento, pues nadie se sienta, no se empieza a comer, …. Y es que se piensan que me agrada esta especie de preferencia medieval, y lo me pasa en verdad es que se me revuelve el estómago de tal manera que ya no comería (suerte que soy de buen comer y de poco rencor).