Hacía algún tiempo ya que venía pensando en darle un poco de movimiento a mi cuerpo, bajar algo de peso, endurecer un poco lo que el tiempo y el sedentarismo no ayudó a mantener, pero odio hacer gimnasia.
Y en la misma proporción que odio hacer gimnasia, adoro bailar, así que me anoté para tomar clases de danza del vientre.
La danza del vientre tiene grandes beneficios. Como se trabaja cada parte del cuerpo: cabeza, caja torácica, pecho, hombros, cabeza, etc, permite fluidez y coordinación. Nada mejor para dejar de lado un día estresante y desbloquear esos molestos nudos que se hacen en los músculos de la espalda y el cuello.
Mejoras la postura corporal, la circulación sanguínea, y aceitas las “bisagras” de tus huesos. Con esta danza se quema entre 250 y 300 calorías por hora, así que si modero un poco mis mandíbulas, lograré bajar un poco de peso también. Lo bueno es que esta pancita va a mejorar su aspecto, y por sobre todas las cosas disfruto de ese rato que me regalo dos veces a la semana.