Un alimento para el amor

El marisco, sobre todo las ostras, se ha considerado un excelente afrodisíaco desde la época romana. Se esgrimen varias razones para explicar su eficacia estimulando el deseo sexual. En primer lugar, el poder de la sugestión: para algunos recuerda el órgano sexual femenino, la vulva, y su ingestión se relaciona con momentos excepcionales (representa el lujo). ¿Quién come ostras en ambientes deprimentes?. También se alude a su alto poder energético, pues es un producto rico en proteínas y minerales como el zinc, que favorece la secreción hormonal y la producción de espermatozoides.

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