
Cuando me pidieron una colaboración, en forma de apuntes sobre cine, pensé de inmediato en una película: La Kermesse heroica, del director francés Jacques Fleder (1935). La palabra kermesse define en los Países Bajos y norte de Francia un tipo de fiesta tradicional de gran afluencia y algarabía, que se celebra al aire libre y en una atmósfera de permisividad. El argumento de la película, arranca en los preparativos de una de éstas kermesse en un pequeño pueblo de Flandes durante el año de 1616. Los prohombres de la ciudad lucen sus mejores galas y vanidades mientras son retratados por Jan Brueghel, a la sazón más joven y enamorado de la hija del intendente de la ciudad. Todo se ve interrumpido por el anuncio de la llegada de las tropas españolas y el Conde Duque de Olivares. Los miedos y los horrores de guerras pasadas despiertan y los prohombres disfrazan sus miedos en una treta ridícula, fingir que el intendente a muerto, con la esperanza que los temidos españoles no paren en la ciudad.