Ya a los quince años, como regalo de cumpleaños muchas jovencitas piden una operación para agrandar sus senos, aun cuando sus cuerpos todavía están en formación. Lo más ridículo es que haya padres y madres que lo aprueban.
En el amanecer de los primeros surcos de la piel, las chicas corren desesperadas tras un tratamiento que le prometa la juventud eterna. Que el trasero parado, los senos grandes y firmes, destrozos psicológicos por la celulitis, que los labios más carnosos, los pómulos más altos, el mentón afinado y la nariz respingada, la panza como una tabla y los músculos tonificados.
A nuestra edad, a quién no le gusta lucir como de treinta, teniendo la experiencia que la vida nos ha dado?! Pero, a una edad tan temprana, modificar la anatomía y exponerse a quedar peor que antes o incluso, en algunos casos, hasta perder la vida…. Es demasiado, no?
Además, se habrán enterado que una intervención quirúrgica puede ser exitosa, pero sus resultados no son permanentes? O creerán que se puede mantener los senos firmes y la silueta perfecta para siempre? Tendrán idea de que les queda varias décadas por delante y que el cuerpo no resiste un centenar de operaciones?