"Diga" - Emilia Miriam Jiménez Garate - Primer premio del concurso Mujeres Sin Reglas

LO MEJOR DE CADA DÍA, DÁTELO HOY
-¿Diga?... Sí, soy yo. ¿El centro de Salud?.... ¿Inmediatamente? No, ahora no puedo ir. ¡Es que no tengo puerta…!
Me doy cuenta del absurdo risible: estoy sumida en una situación que podría ser onírica, si no tuviera, casi a mi lado, a los dos obreros que manipulan y golpean para montar la nueva puerta acorazada de la casa, ficción tangible de la seguridad. Mientras, el peligro se ha colado por la línea telefónica y me golpea, brutal, al oír la palabra rotunda: “inmediatamente”.

Inmediatamente significa cáncer, y cáncer es un vórtice de miedos e incertidumbres fantasmales que me sorbe con fuerza, mientras lucho por asirme a la realidad segura y cotidiana de la puerta que no está, que, por no estar, tiene más poder para impedirme salir a enfrentar el pánico que si estuviera puesta y atrancada.

Resultado del 1º Concurso literario de relatos cortos de Mujeres Sin Reglas

En el marco del Día Internacional de la Mujer y como forma de homenajear quienes han enviado relatos al concurso que nos convoca, damos a conocer el fallo del jurado.

ACTA DEL FALLO DEL PRIMER CONCURSO LITERARIO DE RELATOS CORTOS DE MUJERES SIN REGLAS

En Sant Joan Despí a las 12 horas del día 8 de marzo del año 2010, el Jurado seleccionador del Primer Concurso Literario de relatos cortos de Mujeres sin Reglas, compuesto por las siguientes personas:


Dª. Cristina Canoura
Dª. Asunción Coronado
Dª. Carmen Cruañas
D. Juan Pedro Molina Cañabate
Dª. Dolores Payás
Dª. Cecilia Picún

De acuerdo con las bases reguladoras del Concurso, el Jurado acuerda:

Primero. Que los 282 relatos presentados en el certamen, procedentes de diversas comunidades autónomas de España y de varios países hispanoamericanos, han sido aceptados de acuerdo con las bases del concurso.

Aprender y compartir - por Lola

Como les había comentado, tengo intención de iniciar un nuevo proyecto. Para llevarlo a cabo de la mejor manera, me he matriculado en un curso donde estoy aprendiendo cómo hacer de una idea, un proyecto rentable y sostenible.

Es tan fuerte el entusiasmo, que hablando del curso entre compañeras de trabajo, me he sorprendido gratamente al ver el interés por parte de cinco de ellas, que me han contado sus viejos y guardados sueños de lograr un proyecto propio, basándose en sus capacidades y/o hobbies.

Por distintas razones, no pueden asistir a ningún curso similar al mío, así que hemos convenido en reunirnos los sábados por la mañana en casa de una de ellas para compartir los conocimientos que voy adquiriendo.

Está resultando tan enriquecedor que se ha multiplicado el entusiasmo e interés inicial. No sólo reafirmo los conocimientos aprendidos durante la semana, sino que también intercambiamos dudas e ideas que plasmo en la clase siguiente, haciendo que todas aprendamos más. Yo no soy la maestra de nadie, todas somos maestras y alumnas

Patear el tablero - Por Lola

Hace muchos años que tengo un empleo en la repartición pública. Un trabajo en el que he podido crecer profesionalmente y me da estabilidad y seguridad.

Un trabajo en el que no gano mal y me permite disponer de mi vida, ya que el horario en el que me retiro, es lo suficientemente temprano como para “bajar la persiana” de las preocupaciones laborales y dedicarle tiempo a las cosas que me gustan, como pintar y bailar.

Tengo un trabajo que insume responsabilidad, con personal a cargo y una metodología tan incorporada que no me demanda esfuerzo. Un trabajo incluso que muchos envidiarían, pero es tan previsible, esquemático, rutinario, y llevo tantos años haciéndolo que se está volviendo pesadamente monótono y aburrido.

Por otro lado, hace tiempo que estoy pensando en desarrollar un emprendimiento propio, lateralmente ligado a mi placer por la pintura. Le doy vueltas en mi cabeza pero aún no logro dar el gran salto.

Marido a domicilio - Por Lola

Un marido que se precie de tal, además de ser tierno, buen amante y el sostén económico de la casa, debe ser electricista, carpintero, fontanero, albañil, pintor y técnico de electrodomésticos. Después de todo, ellos esperan de sus esposas además de gentileza y belleza, que tenga buen carácter, que sea buena amante, y que sea repostera, mucama, enfermera, cocinera, psicóloga y maestra, entre otras tantas cosas.

Hace muchos años que no tengo marido, a Dios gracias, y he aprendido a hacer algunos sencillos arreglos de la casa, pero es cuando se complican un poco las cosas, como me pasó cuando estalló una tubería del baño, en la que desearía tener un hombre en la casa.

Por suerte reacciono enseguida y recurro a una empresa que me han recomendado y envían el especialista que necesito.

Todos son muy respetuosos, algunos son amables, otros tienen una cara amargada que dan pena. Algunos son veteranos, otros muy jóvenes, a veces trabajan muy bien, a veces no tanto, pero nunca me había tocado un “marido a domicilio” como yo los llamo, que sea buen mozo.

¡¿Qué será de ellas a nuestra edad?! - por Lola

Ya a los quince años, como regalo de cumpleaños muchas jovencitas piden una operación para agrandar sus senos, aun cuando sus cuerpos todavía están en formación. Lo más ridículo es que haya padres y madres que lo aprueban.

En el amanecer de los primeros surcos de la piel, las chicas corren desesperadas tras un tratamiento que le prometa la juventud eterna. Que el trasero parado, los senos grandes y firmes, destrozos psicológicos por la celulitis, que los labios más carnosos, los pómulos más altos, el mentón afinado y la nariz respingada, la panza como una tabla y los músculos tonificados.

A nuestra edad, a quién no le gusta lucir como de treinta, teniendo la experiencia que la vida nos ha dado?! Pero, a una edad tan temprana, modificar la anatomía y exponerse a quedar peor que antes o incluso, en algunos casos, hasta perder la vida…. Es demasiado, no?

Además, se habrán enterado que una intervención quirúrgica puede ser exitosa, pero sus resultados no son permanentes? O creerán que se puede mantener los senos firmes y la silueta perfecta para siempre? Tendrán idea de que les queda varias décadas por delante y que el cuerpo no resiste un centenar de operaciones?

La amistad - Por Lola

Siempre se dice que las amigas que logras en la adolescencia son las relaciones que perduran, que el verdadero sentido de la amistad es el que se vive en aquellos años. No es mi caso.

Por supuesto, con los años tenemos relaciones amigables con personas que vienen y van. En la mayoría de los casos, intrascendentes. Por alguna razón, algunos lazos no se afianzan, pero otros, realmente se hacen fuertes, sostienen la relación, y lo mejor de todo, la enriquecen.

La vida ha bifurcado el camino entre mis amigas de la adolescencia y yo. Cuando mis hijos eran pequeños, establecí vínculo con otras madres de la escuela donde asistían, y tan grande es nuestra amistad, que a pesar de que nuestros hijos han dejado de verse, nosotras seguimos siendo amigas.

Mantenemos contacto telefónico o vía mail, y nos ponemos de acuerdo al menos una vez al mes para reunirnos y conversar, pasear, reír y consolar a la que esté pasando un mal rato. Incondicionales, leales y francas, somos una versión femenina de los tres mosqueteros: todas para una, y una para todas.

Se me acabó la paciencia - Por Lola

Yo siempre pensé que era una persona con una gran paciencia, una paciencia infinita. Hasta hoy.

Quién no ha sido adolescente! Rebeldía, autosuficiencia, una agitación constante, una contradicción viviente. Quién no ha escuchado música hasta que le ardieran las orejas; quién no usó “una ayuda memoria” a la hora de un examen escolar….

Yo puedo entender a Manu, con sus diecisiete años, puedo tener paciencia esos días en los que se llena la casa de muchachotes vaciando mi nevera, y aunque me revuelva las tripas, puedo tener paciencia cuando abro la puerta de su cuarto y lo veo como si hubiera habido un bombardeo terrorista. Hasta hoy.

Yo puedo entender que Javier y su esposa Mar están esperando un bebé, y como las cosas no marcharon bien económicamente, momentáneamente están viviendo en casa. Yo puedo entender que no se debe fumar delante de una embarazada, que no es bueno para el bebé y todavía su madre anda por la casa a las arcadas. Se que el cigarrillo tampoco es bueno para mí, y algún día decidiré dejarlo. Ese día no es hoy.

Seré abuela - Por Lola

Mi hijo mayor va a ser papá, lo que significa que voy a ser abuela.

Cuando me enteré de la llegada de la bebé (ya sabemos que será una nena!) me puse muy contenta por ellos, y si bien empezaron las bromas con respecto a mi condición de parentesco con respecto a la nueva integrante de la familia, realmente no me molestó ni me molesta. Por el contrario, tengo un extraño sentimiento de satisfacción, que todavía no logro entender muy bien.

Ayer escuché un comentario de mi consuegra que me hizo pensar en qué tipo de abuela seré. Ella es una mujer de 40 años, ha tenido a su hija cuando era muy joven, su madre la tuvo a ella a la misma edad, y mi nuera, con veintiún años, está siguiendo su tradición familiar.

Mi consuegra dijo en tono de broma, que no va a permitir que su nieta la llame abuela, quiere que la llame por su nombre; pero ya está cosiendo el ajuar e imaginando cuando se quede con ella y le hornee galletas.

Bailo por mí - Por Lola

Hacía algún tiempo ya que venía pensando en darle un poco de movimiento a mi cuerpo, bajar algo de peso, endurecer un poco lo que el tiempo y el sedentarismo no ayudó a mantener, pero odio hacer gimnasia.

Y en la misma proporción que odio hacer gimnasia, adoro bailar, así que me anoté para tomar clases de danza del vientre.

La danza del vientre tiene grandes beneficios. Como se trabaja cada parte del cuerpo: cabeza, caja torácica, pecho, hombros, cabeza, etc, permite fluidez y coordinación. Nada mejor para dejar de lado un día estresante y desbloquear esos molestos nudos que se hacen en los músculos de la espalda y el cuello.

Mejoras la postura corporal, la circulación sanguínea, y aceitas las “bisagras” de tus huesos. Con esta danza se quema entre 250 y 300 calorías por hora, así que si modero un poco mis mandíbulas, lograré bajar un poco de peso también. Lo bueno es que esta pancita va a mejorar su aspecto, y por sobre todas las cosas disfruto de ese rato que me regalo dos veces a la semana.