"Diga" - Emilia Miriam Jiménez Garate - Primer premio del concurso Mujeres Sin Reglas
LO MEJOR DE CADA DÍA, DÁTELO HOY
-¿Diga?... Sí, soy yo. ¿El centro de Salud?.... ¿Inmediatamente? No, ahora no puedo ir. ¡Es que no tengo puerta…!
Me doy cuenta del absurdo risible: estoy sumida en una situación que podría ser onírica, si no tuviera, casi a mi lado, a los dos obreros que manipulan y golpean para montar la nueva puerta acorazada de la casa, ficción tangible de la seguridad. Mientras, el peligro se ha colado por la línea telefónica y me golpea, brutal, al oír la palabra rotunda: “inmediatamente”.
Inmediatamente significa cáncer, y cáncer es un vórtice de miedos e incertidumbres fantasmales que me sorbe con fuerza, mientras lucho por asirme a la realidad segura y cotidiana de la puerta que no está, que, por no estar, tiene más poder para impedirme salir a enfrentar el pánico que si estuviera puesta y atrancada.
Han pasado cosas. Muchas. Demasiadas para la cordura. Se han agolpado en un tiempo nulo contra la ternura de mi carne, la dulce carne de mi pecho, copa de sensualidad, refugio, fuente nutricia. Pecho en la feminidad, mama en el quirófano helado, teta en el sexo y la maternidad, seno en la insinuación del coqueteo, bajo la picardía de los encajes tenues y la caricia que disparaba una flecha de fuego al centro mismo del placer. Entre los últimos hilajos de anestesia me atacan estas cosas que han pasado. ¡No!, peor aún: que nunca pasarán, sino que quedarán presentes, impregnadas de la ausencia de mi pecho. A medida que despierto voy notando la coraza de gasas y esparadrapos que cubre el lugar del ausente. De súbito me siento una Amazona que hubiera cortado esa traba para facilitar el manejo del arco. No está mal esta imagen, me la quedo: ¡La Mujer fuerte en la batalla, despojada de estereotipos, aunque sea a la fuerza, dueña de su ser y su parecer, librada a sus recursos, tremenda como nunca en su feminidad inamputable! ¡Ésa soy yo ahora! Esbozando una sonrisa voy despertando. Bromeo, me siento bien, incluso sofisticada con mi nueva apariencia. ¿Qué clase de mujer lleva su feminidad sólo en las tetas? ¡Yo no, por cierto! Mi pozo es más profundo. Y en un rapto de entusiasmo y chulería proclamo: ¡Seré la más bella del oncológico! Y, para empezar, lo fui.
-¡Oh!- exclamaron todos ante tal entereza, fabricada con todas mis fuerzas, eficaz aunque superficial. Es que siempre hay que empezar a desescombrar por algún sitio, el de más fácil acceso.
La quimio me dejó sin pelo, sin regla, sin hormonas propiciadoras de deliciosas humedades y turgencias de mujer. La esperanza de la reconstrucción del pecho quedó aplastada por los resultados. Sí, precisamente: mi reconstruido pecho es un montículo aplastado con una cicatriz roja y gruesa marcando su ecuador. ¿Le pondremos un simulacro de pezón? ¡Adiós fingimientos humillantes! Para mentir escote me basta este globo achatado que bien llena el sostén; para lo demás he de bastarme yo. Yo con mi amor propio, tejiendo una nueva autoestima sin darme cuenta, día tras día, con hilos encontrados al azar, como debe ser. La Mujer sin Pecho, la Mujer sin Reglas se re-crea y crea su mejor YO instantáneo, cambiante como la vida. Esencia de mujer entreverada en las fibras de la persona esencial y plena. Sabiduría de la vida y la supervivencia; sabiduría en la piel, la carne y el cerebro. ¡Venid amores y amantes, hijos paridos o no, alegrías, vanidades, lencería de seda y fuegos de roble o de artificio, que ya sé, mejor que nunca, cómo disfrutaros, cuánto disfrutaros, que he de disfrutaros…! …¡Y todo lo demás!
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Es estremecedor. ¡Enhorabuena a la ganadora!
ME ENCANTO ME GUSTARIA PONERME EN CONTACTO CON LA ESCRITORA SABER QUIEN ES DE DONDE Y SI ES VERDAD ARRRIBA EL ANIMO SOY SUSANA TECHERA DE MONTEVIDEO MAESTRA JUBILADA Y ME GUSTA ESCRIBIRME CON EMILIA CHARINES24@HOTMAIL.COM.UY