Bucear o cómo sentirse la invitada del mar - Mª Angels Mascaró

Será mi condición de ser la mayor de las chicas (mi hermano es el primero) que me hizo ser una rebelde con causa y me ha ido marcando el camino.Y como sabemos, los rebeldes hacen de su vida un poco más compleja de lo habitual, no siguiendo los caminos sencillos, simplemente, porque su mente no lo procesa así.

Lo confieso, soy una mujer sin reglas. Hoy explicaré uno de los botones muestra:

A mis 44 años me encanta bucear. Empecé hace unos 8 años, o sea, fue una afición tardía, sin precedentes en la família ni amigos, por lo que me 'bauticé' sola y buscándome la vida con gente desconocida. Bucear se ha convertido en mi hobbie favorito, me encantaría dedicarme a tiempo completo, y lo intentaré. Bajo el agua encuentro la paz, la armonía, la belleza, la diversión y la tristeza.

Es el conocer constantemente gente con tu misma afición, es el compañerismo, es el apoyo incondicional en cuanto hay alguien que se encuentra mal, es la adrenalina previa cuando saltas del barco al mar, es la primera sensación del agua en cuanto entras en contacto con ella. Y cuando te sumerges, vaciando el aire del chaleco, es la magia cuando entras en ese nuevo mundo como invitada especial.

Evidentemente tiene su técnica y riesgo, y algún episodio he sufrido, pero afortunadamente no han sido serios.

Ese silencio, sólo turbado por el ruido de tu propia respiración al exhalar el aire a presión, pone orden en ese mundo submarino en el que voy observando los peces, grandes y pequeños, nudibranquios, algas, gusanos, coral, montañas, acantilados, pecios,... La sensación de flotar en equilibrio que te hace olvidar que llevas 23 kilos en la espalda.

Como punto de éxtasis: me encanta ponerme panza arriba y ver la columna de agua con más de 20 metros de agua por encima, atravesada por los rayos del sol y los peces que me espiaban desde arriba.

María Angels Mascaró

¿Te has animado, como lo hizo Angels, a cumplir tu sueño?

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sería bueno que otras mujeres se animaran a realizar sus sueños como lo hizo Angels.
Enhorabuena!

En mi caso a los 41 años recuperé una afición que había tenido entre los 18 y 23 años, el windsurf. Siempre me ha apasionado el mar, cada fin de semana necesito mi dosis marina para cargarme las pilas y procuro no faltar a mi cita. La primera vez que sentí deslizarme sobre el mar me pareció una sensación única e irrepetible, de compenetración total mar, viento y yo. Lo practiqué durante unos años y luego lo dejé (pero no olvidé nunca esa sensación) Hace dos años me apunté a un cursillo para "refrescarme" y evidentemente era la mayor del grupo, con diferencia (¡y no por ello la más torpe!), y me alegró comprobar que todavía recordaba algunos movimientos. El año pasado me regalaron un windsurf y navegué todo lo que pude. Seguramente este fin de semana ya estrenaré esta temporada. Y mientras Àngels cumple su sueño desde el fondo del mar, yo cumpliré el mío desde la superficie

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