Un marido que se precie de tal, además de ser tierno, buen amante y el sostén económico de la casa, debe ser electricista, carpintero, fontanero, albañil, pintor y técnico de electrodomésticos. Después de todo, ellos esperan de sus esposas además de gentileza y belleza, que tenga buen carácter, que sea buena amante, y que sea repostera, mucama, enfermera, cocinera, psicóloga y maestra, entre otras tantas cosas.
Hace muchos años que no tengo marido, a Dios gracias, y he aprendido a hacer algunos sencillos arreglos de la casa, pero es cuando se complican un poco las cosas, como me pasó cuando estalló una tubería del baño, en la que desearía tener un hombre en la casa.
Por suerte reacciono enseguida y recurro a una empresa que me han recomendado y envían el especialista que necesito.
Todos son muy respetuosos, algunos son amables, otros tienen una cara amargada que dan pena. Algunos son veteranos, otros muy jóvenes, a veces trabajan muy bien, a veces no tanto, pero nunca me había tocado un “marido a domicilio” como yo los llamo, que sea buen mozo.