Por alguna extraña razón, las mujeres solemos hacer sociales en el baño. Tuve una fiesta los otros dÃas y como suele suceder, coincidimos varias mujeres en el baño del salón.
Por un buen rato, mientras conversaba y esperaba turno para acceder al sanitario observaba cómo las mujeres nos miramos en el espejo. HabÃa mujeres de distintas edades, incluso la pequeña hija de una compañera, de unos siete años.
Ella se miraba como si se sintiera una princesa, o mejor dicho, de una forma más actual, como una próxima top model. Un par de adolescentes, de unos dieciséis años, criticaban su gordura inexistente, y demoraban el momento de salir a disfrutar de la fiesta.
Algunas de un poco más de veinte años, se veÃan gordas o demasiado flacas, pero apresuraban el retoque de su maquillaje y salÃan corriendo para no dejar solos a sus acompañantes.
HabÃa un par de unos cuarenta años que parecÃan una caricatura de mujer joven, de tantas cirugÃas aplicadas sobre su cuerpo, que no hablaban de otra cosa que del próximo bisturÃ. Otras, más naturales, acomodaban su cabello con los dedos, veÃan sus abdómenes algo prominentes, miraban a su alrededor y sonriendo hacÃan algún comentario al respecto, aceptando la situación.
Algunas, de mi edad, solo echaron un vistazo, seguras sobre sà mismas, tuvieran la imagen que tuvieran.